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canonical_url: "https://lopolitico.com/contenido/145/presidencia-ebria-y-mariguana-la-salud-de-los-mandtario-como-arma-politica-de-la"
title: "Presidentes ebrios y mariguanos: la salud de los mandatarios como arma política de la desinformación"
article_type: "OpinionNewsArticle"
description: "Las recientes aseveraciones sobre el supuesto consumo de marihuana de Claudia Sheinbaum replican tácticas de desgaste utilizadas contra Felipe Calderón. Sin pruebas de alteraciones en la toma de decisiones, la rumorología sustituye el debate sobre los mecanismos legales para evaluar a los mandatarios."
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date_published: "2026-09-12T14:23:00-06:00"
date_modified: "2026-09-12T17:27:33-06:00"
tags:
  - "Calderón"
  - "Periodismo profesional"
  - "Reformas constitucionales"
  - "Salud presidencial"
  - "Sheinbaum"
author_name: "Gerardo Olvera"
author_url: "https://lopolitico.com/usuario/2/gerardo-olvera"
author_bio: "Editor internacional con más de 20 años de experiencia en medios. Analítico, crítico y ser humano funcional, dedica su tiempo a ver cómo sí. Como textoservidor ha trabajado para las principales cadenas radiales y televisivas de latinoamérica."
category_name: "Opinión"
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category_description: "Columnas de opinión de Lo Político sobre política, economía y sociedad en México. Tesis con rigor factual y foco en la decisión de poder."
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# Presidentes ebrios y mariguanos: la salud de los mandatarios como arma política de la desinformación

El 10 de septiembre de 2026, la periodista **Anabel Hernández** afirmó públicamente que la [Presidenta de la República](https://www.presidenta.gob.mx/)consume marihuana como paliativo ante episodios de depresión y la presión del cargo. Actores políticos de oposición, como la senadora panista **Lilly Téllez**, capitalizaron inmediatamente la declaración para cuestionar a la mandataria y exigir controles estrictos sobre el uso de drogas.  Desde el oficialismo y sus analistas afines, la narrativa fue calificada de periodismo carente de rigor y de ataque infundado a la reputación.

Sin embargo, el uso de la rumorología para mermar la figura presidencial obedece a una dinámica donde el sistema castiga con las mismas tácticas que previamente validó. Hace más de una década, actores que hoy conforman el oficialismo promovieron estrategias idénticas. El comunicador **Federico Arreola** inició en 2006 el rumor sobre el supuesto alcoholismo de **Felipe Calderón**, un hecho que admitió años después haber fabricado como represalia política.  Esta narrativa fue llevada a la tribuna legislativa por figuras como el hoy senador Gerardo Fernández Noroña, quien en febrero de 2011 paralizó la sesión de la Cámara de Diputados con una manta que cuestionaba la capacidad del mandatario para conducir el país bajo los supuestos efectos del alcohol.

En ambas administraciones, el denominador común ha sido **la ausencia absoluta de pruebas** periciales, bitácoras médicas o testimonios legales que demuestren que el ejercicio del poder y la toma de decisiones se ejecutaron en estados de alteración cognitiva. Las acusaciones han operado exclusivamente en el terreno de la percepción pública y el desgaste mediático.

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## El vacío legal frente a la idoneidad institucional

La persistencia de estas estrategias subraya una omisión en el andamiaje jurídico mexicano. A diferencia de otros sistemas que cuentan con mecanismos de escrutinio médico para los altos cargos, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos **no exige evaluaciones de salud física o mental** para ejercer la titularidad del Poder Ejecutivo, ni contempla protocolos de destitución por incapacidad cognitiva no declarada.

Los intentos por legislar en la materia han quedado archivados en el Congreso. En septiembre de 2020, la bancada del Partido Acción Nacional ([PAN](https://pan.org.mx/)) propuso una reforma constitucional para establecer la salud mental como un requisito indispensable para ocupar la presidencia. La iniciativa, que proponía evaluaciones clínicas periódicas y requería de mayorías calificadas, no prosperó.  El debate legislativo ha evadido establecer un estándar objetivo, permitiendo que la idoneidad de los mandatarios se litigue a través de filtraciones, rumores y descalificaciones en lugar de dictámenes institucionales y transparentes.

## Análisis del entorno

El ciclo de acusaciones sobre los**hábitos de consumo de los presidentes**en turno exhibe la precariedad del debate público y las deficiencias de un sector del periodismo mexicano. Al elevar rumores sin sustento a la categoría de noticia, los actores políticos y mediáticos renuncian a su obligación de fiscalización estructural. El **periodismo de calidad** exige documentar los resultados de las políticas públicas y verificar la legalidad de los actos de autoridad, no replicar agresiones orientadas al daño reputacional.

El problema central no radica en los hábitos no comprobados de Claudia Sheinbaum o de Felipe Calderón, sino en la vulnerabilidad de las instituciones democráticas. Quienes deciden sobre el rumbo económico, diplomático y de seguridad del país deben hacerlo con las mejores herramientas y en plenas facultades. Mientras el Estado mexicano carezca de normativas que transparenten la salud de los jefes de Estado mediante mecanismos científicos y verificables, el debate político seguirá alimentándose de estigmas y la certeza sobre el liderazgo institucional permanecerá vulnerable al golpeteo partidista y al periodismo no profeisonal.

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