
Canadá le devuelve el golpe a Trump: aranceles por USD 20 mil millones abren un nuevo frente con Estados Unidos
La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá acaba de cruzar una nueva frontera.
Canadá comenzó este martes a aplicar aranceles de represalia por unos USD 20 mil millones a productos estadounidenses, en respuesta a las medidas impuestas por la administración de Donald Trump contra importaciones canadienses.
La decisión de Ottawa eleva la tensión entre dos de los principales socios comerciales del continente y ocurre en un momento en que las negociaciones entre ambos gobiernos permanecen suspendidas.
Los nuevos aranceles canadienses oscilan entre 15%, 25% y hasta 50% y afectan productos procedentes de Estados Unidos, particularmente bienes vinculados con el acero, aluminio y productos lácteos como el queso.
Una respuesta directa a los aranceles de Trump
La ofensiva comercial canadiense responde a los gravámenes del 50% que Washington impuso sobre productos canadienses por un valor similar.
La administración estadounidense ha acusado a Canadá de mantener un supuesto trato discriminatorio contra industrias estadounidenses, especialmente en sectores como las bebidas alcohólicas, los automóviles y los productos lácteos.
Las medidas de Washington afectan cerca del 5.5% de las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos, incluidos productos tan diversos como cemento y palos de hockey.
Pero la disputa ya no se limita a las listas de productos y las tarifas aduaneras.
Trump amenaza ahora a Bombardier
La tensión comercial sumó un nuevo capítulo cuando Trump amenazó con impedir las ventas de aviones de Bombardier Aviation en el mercado estadounidense si la empresa canadiense no traslada parte de su producción a Estados Unidos.
La advertencia generó preocupación debido a la presencia de miles de aeronaves de Bombardier en las flotas de aerolíneas estadounidenses.
La empresa respondió destacando precisamente su peso dentro de la economía de Estados Unidos.
Bombardier aseguró que genera decenas de miles de empleos en territorio estadounidense, tiene presencia directa en más de 20 estados y destina más de USD 2 mil 500 millones al año a proveedores estadounidenses.
Además, su cadena de suministro incluye aproximadamente 2 mil 800 empresas en 47 estados.
El mensaje de la compañía parece claro: una eventual ofensiva contra Bombardier no afectaría únicamente a Canadá.
Negociaciones congeladas y una relación cada vez más tensa
Las conversaciones comerciales entre Ottawa y Washington están suspendidas desde el pasado 21 de agosto.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió interrumpir las negociaciones después de considerar inaceptables algunas de las nuevas condiciones planteadas por Estados Unidos.
Según el gobierno canadiense, Washington intentó incorporar restricciones relacionadas con los acuerdos comerciales que Canadá puede mantener con otros países.
Carney también denunció presiones y amenazas relacionadas con la protección del idioma francés y la cultura de Quebec.
Desde entonces, el conflicto ha dejado de ser exclusivamente económico.
De los aranceles a los memes y las provocaciones
Las diferencias entre ambos gobiernos también se han trasladado al discurso político y a las redes sociales.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, rechazó recientemente que exista una guerra comercial entre ambos países y se burló de la capacidad militar canadiense.
Posteriormente, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, publicó un comentario en redes sociales que fue interpretado como una burla contra un soldado canadiense.
La respuesta de Carney fue contundente.
El primer ministro señaló que ambos países podrán regresar a la mesa de negociación cuando Estados Unidos deje de hacer memes y comience a tomarse las conversaciones en serio.
La confrontación incluso ha llegado al terreno simbólico.
Trump firmó en agosto una orden para cambiar el nombre del lago Ontario por “Lake America”, una decisión que provocó rechazo en Canadá y alimentó una nueva ola de nacionalismo y patriotismo entre los canadienses.
Canadá responde, pero sigue dependiendo de Estados Unidos
Detrás de la confrontación política existe una realidad que limita el margen de maniobra de Ottawa.
Canadá mantiene una profunda dependencia económica de su vecino del sur.
Cerca del 60% de las importaciones canadienses proviene de Estados Unidos, mientras aproximadamente 70% de las exportaciones de Canadá tiene como destino el mercado estadounidense.
Esa relación convierte la guerra comercial en un riesgo para ambas economías, pero especialmente para Canadá, cuyo sector manufacturero podría enfrentar un impacto mayor.
El conflicto entre aliados que ya no parece solo comercial
Durante décadas, Estados Unidos y Canadá han mantenido una de las relaciones comerciales y diplomáticas más estrechas del mundo.
Ahora, sin embargo, los aranceles, las amenazas contra empresas, las provocaciones públicas y hasta las disputas por nombres geográficos han comenzado a erosionar esa relación.
La decisión de Canadá de imponer aranceles por USD 20 mil millones representa una respuesta directa a Trump, pero también un mensaje político: Ottawa está dispuesto a responder.
La gran incógnita es cuánto tiempo podrá sostenerse esta confrontación entre dos economías profundamente conectadas sin que la guerra de declaraciones termine provocando consecuencias mucho más costosas para ambos lados.



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