Aleks Syntek interrumpe su show del Grito y reabre el debate sobre la salud mental

Las grabaciones del 15 de septiembre pasaron de la burla al diagnóstico a distancia; especialistas y estudios marcan qué se puede afirmar sobre su mente y qué no
 
Espectáculos17/09/2026Margarita SolanoMargarita Solano

Lo que estaba previsto como un show de fiestas patrias terminó convertido en tema de salud mental en redes: el cantante Aleks Syntek interrumpió en varios momentos su concierto gratuito del 15 de septiembre de 2026 en la explanada de la alcaldía Benito Juárez, en la Ciudad de México, para reclamar a los asistentes que no lo defienden de las críticas, y las grabaciones del episodio detonaron una ola de diagnósticos improvisados sobre su estado mental.

La presentación formaba parte de las actividades por el Grito de Independencia y reunió a más de 19 mil 400 personas, según el balance que la alcaldía —gobernada por el panista Luis Mendoza— difundió el 16 de septiembre con saldo blanco. En el mismo cartel estaban programados Diego Schoening y Baxter desde las 18:00 horas.

Entre canción y canción, Syntek cuestionó al reguetón, a Bad Bunny y a Dani Flow, y se molestó cuando parte del público le pidió temas de Juan Gabriel, Marco Antonio Solís y El Buki, a lo que respondió que mientras más se lo pidieran, menos iba a cantar. Frases como «ya defiéndanme», «ustedes viven un mundo bizarro» y «soy el Dios Syntek» empezaron a circular apenas terminó el show, de acuerdo con los registros difundidos por Proceso, Crónica y Diario de México.

El intérprete, que repitió que suma 35 años de carrera, también recordó polémicas y señalamientos en su contra —entre ellos uno ligado a su paso por La Voz Kids en Colombia— y pidió al público que le gritara una mentada. Tanto la reacción en el lugar como los comentarios posteriores mezclaron la burla con etiquetas clínicas: el término «brote psicótico» se usó como remate de chiste en varias publicaciones.

¿Qué dice la investigación sobre la salud mental de los músicos?

La imagen del «artista atormentado» tiene siglos, pero la evidencia reciente apunta menos al talento y más a las condiciones de trabajo. El estudio Can Music Make You Sick? («¿Puede la música enfermarte?»), dirigido por Sally Anne Gross y el doctor George Musgrave en la Universidad de Westminster para la organización Help Musicians UK, encuestó entre 2016 y 2018 a 2,211 personas de la industria y encontró que 71.1% reportó ataques de pánico o ansiedad y 68.5%, depresión.

Gross y Musgrave, cuyo trabajo se publicó como libro en 2020 en la University of Westminster Press, sostienen que no es que los músicos sean propensos por naturaleza a enfermar, sino que la carrera musical erosiona el bienestar: ingresos inestables, exposición pública permanente, identidad fundida con el trabajo y una relación con la audiencia que no da tregua. Su conclusión desarma el mito de que el sufrimiento es el precio del arte.

Ese marco ayuda a leer un dato que el propio Syntek repitió sobre el escenario: sus 35 años de trayectoria. La permanencia larga en el oficio convive con la pérdida de centralidad frente a géneros y figuras nuevas, un desplazamiento que la industria mide en reproducciones y listas y que golpea a los artistas con obra reconocida, porque el mismo sistema que un día los puso arriba después los deja fuera de conversación.

¿Por qué el episodio no autoriza un diagnóstico?

El reclamo «ya defiéndanme» apunta a un vínculo que la psicología describe desde hace décadas. En 1956, los sociólogos Donald Horton y Richard Wohl nombraron la relación parasocial: el lazo unilateral que la audiencia construye con una figura pública que no la conoce ni le corresponde. Cuando un artista exige que ese público lo defienda como si fueran amigos, le pide reciprocidad a un vínculo que, por definición, no la tiene.

Sobre el salto de la burla al diagnóstico, la propia psiquiatría trazó un límite. La regla de Goldwater, que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) incorporó a sus principios de ética en 1973 tras una encuesta de la revista Fact sobre el candidato Barry Goldwater, establece que ningún profesional debe diagnosticar a alguien que no ha evaluado en persona, y menos a una figura pública bajo los reflectores. La APA amplió ese criterio en 2017.

De ahí que llamar «brote psicótico» a lo que se vio en un video sea, en el mejor de los casos, una etiqueta sin sustento, y en el peor, la vía para convertir un término clínico en insulto. Lo verificable no es qué le pasa a Syntek por dentro, porque eso no se resuelve desde una pantalla, sino que la industria en la que trabaja arrastra cifras de ansiedad y depresión muy por encima del promedio, y que el consumo de figuras públicas activa vínculos que casi nunca se nombran hasta que estallan en un escenario.


Hechos clave

  • El concierto de Aleks Syntek se realizó el 15 de septiembre de 2026 en la explanada de la alcaldía Benito Juárez, CDMX, dentro de los festejos del Grito de Independencia.
  • La alcaldía reportó el 16 de septiembre saldo blanco y una asistencia superior a 19 mil 400 personas.
  • El estudio Can Music Make You Sick? (Gross y Musgrave, Universidad de Westminster, 2016-2018) halló 71.1% de ansiedad o ataques de pánico y 68.5% de depresión entre 2,211 encuestados de la industria musical.
  • El concepto de relación parasocial fue acuñado por Donald Horton y Richard Wohl en 1956.
  • La regla de Goldwater (APA, 1973) prohíbe a los profesionales diagnosticar a una persona que no han evaluado en persona.
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