K-pop como política de Estado: lo que Corea lleva a México con el Plan de Acción 2026-2030

Seúl destina 1.32% de su gasto público a cultura y fija una meta de 400 billones de wones para 2030; el centro K-pop en México sigue aún en análisis.
24/09/2026 Pablo Quintero

Con 17 memorandos de entendimiento y una hoja de ruta a cuatro años, México y Corea del Sur fijaron este jueves 24 de septiembre de 2026 las reglas de su relación hasta el final de la década. La presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Lee Jae-myung adoptaron en Palacio Nacional el Plan de Acción México-Corea 2026-2030, en el marco de 64 años de relaciones diplomáticas, y firmaron acuerdos en cooperación económica y financiera, desarrollo, movilidad académica, cultura, turismo, ciencia y tecnología, propiedad intelectual, agricultura y seguridad.

El anuncio que más circuló fue cultural. Sheinbaum informó que, con autorización de Lee, podía adelantar que se analiza instalar en México un centro de cultura K-pop dedicado a la música y a otras actividades artísticas, mientras que en sentido inverso se contempla un Instituto de Cultura de México en Corea. Ninguno de los dos proyectos quedó cerrado, porque la mandataria habló de "la posibilidad" de ese centro y Lee dijo que ambos gobiernos acordaron seguir dialogando sobre la creación de instalaciones de cultura coreana en el país.

El capítulo cultural incluye también trabajo en coproducción de contenidos, formación de talentos, preservación del patrimonio y un programa de becas para estudiantes, según lo informado por ambos gobiernos. Lee dijo que el interés de los mexicanos por lo coreano abarca, además del K-pop, la belleza y la gastronomía, y Sheinbaum mencionó el concierto de Stray Kids del 25 de septiembre en México y el regreso de BTS en 2027.

Todo eso se montó sobre una agenda cuyo eje es comercial, porque Corea es el quinto socio comercial de México y el intercambio bilateral sumó 29 mil 700 millones de dólares en 2025, según la Secretaría de Relaciones Exteriores. Lee anunció además conversaciones para un esquema de crédito de 100 millones de dólares con el que empresas mexicanas puedan comprar bienes y servicios coreanos, y dijo que ambos países acordaron concluir la revisión del acuerdo de promoción y protección recíproca de inversiones, que llevaba siete años en negociación.

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¿Cómo funciona la maquinaria estatal detrás del K-pop?

Lo que en América Latina se conoce como economía naranja, término que el BID popularizó en 2013 para nombrar las actividades que convierten ideas en bienes y servicios cuyo valor depende de la propiedad intelectual, en Corea lleva el nombre oficial de industria de contenidos, y su origen como política pública suele fecharse en 1994. Ese año, un informe presentado al presidente Kim Young-sam comparó las ganancias de la película Jurassic Park con la exportación de 1.5 millones de autos Hyundai, en un momento en que Corea exportaba menos de 700 mil autos al año, según recuenta The Diplomat en febrero de 2026, y el gobierno abrió una oficina dedicada a la industria cultural.

La pieza jurídica llegó después de la crisis financiera de 1997, con la Ley Marco de Promoción de las Industrias Culturales, promulgada el 8 de febrero de 1999 bajo el gobierno de Kim Dae-jung (Ley 5927, registrada en WIPO Lex). La ley fijó como objetivo explícito que la cultura contribuya al desarrollo de la economía nacional, y de ella se desprendieron fondos de inversión y créditos fiscales, es decir, descuentos de impuestos para quien invierte en contenido, coproducciones y promoción en el exterior.

Diez años más tarde, en 2009, el Estado concentró esos instrumentos en la KOCCA (Agencia Coreana de Contenidos Creativos), creada con base en el artículo 31 de la misma ley mediante la fusión del Instituto Coreano de Radiodifusión, la agencia de contenidos culturales, la agencia de la industria del videojuego y otras oficinas, y que hoy opera centros de negocios en 28 ciudades de 25 países, de acuerdo con su plan estratégico reportado en septiembre de 2026.

En el caso del K-pop la mecánica es indirecta, porque las agencias que producen a los grupos, como HYBE, casa de BTS, son empresas privadas que cotizan en bolsa, de modo que el Estado no produce música, sino que financia y abre mercado alrededor de quienes la producen. Para 2026 el ministerio de Cultura reporta préstamos, garantías y fondos por 1.5 billones de wones para el sector, a lo que se suma la ampliación de 200 mil millones de wones al fondo de contenidos que Lee anunció en noviembre de 2025, junto con vales de exportación y créditos para la comida y la belleza vinculadas a la ola coreana. La KOCCA prepara ahora un paquete de exportación que ofrece contenido junto con comida, cosméticos y moda.

¿Qué tamaño tiene el mercado y cómo se mide?

Según el informe anual de la KOCCA publicado en abril de 2026, las ventas de la industria de contenidos sumaron 161.48 billones de wones en 2025, unos 112 mil millones de dólares, con un alza de 2.6%, mientras que las exportaciones de contenidos llegaron a 14 mil 910 millones de dólares, 5.9% más que el año previo. Conviene leer esas cifras como ventas y no como aportación al PIB, que se calcula en valor agregado, es decir, lo que queda después de restar los insumos. Como referencia, Corea exportó 709 mil 700 millones de dólares en bienes en 2025, con lo que los contenidos equivalen a cerca de 2.1% de esa cifra, aunque unos se miden en aduanas y los otros con encuestas a empresas.

La música es el rubro con mayor crecimiento reciente. En el primer trimestre de 2025 sus ventas subieron 41.2% hasta 3.6 billones de wones y sus exportaciones 73.9% hasta 564.3 millones de dólares, según la KOCCA, pero la composición del negocio está cambiando: HYBE reportó ingresos por 2.65 billones de wones en 2025 mientras su utilidad operativa caía 72.9%, y la venta total de discos de K-pop bajó a unos 93.5 millones de copias en 2025 desde 120 millones en 2023, según Circle Chart citado por Yonhap. El ingreso se desplaza del disco físico hacia las giras y los mercados externos, que es donde entran conciertos como el de Stray Kids en México.

El gobierno coreano mide también el efecto fuera de la industria, de modo que cuenta los 18.9 millones de turistas extranjeros que recibió en 2025, frente a 16.3 millones en 2024, y los 14 mil 100 millones de dólares que esos visitantes gastaron con tarjeta, según el ministerio de Cultura. En agosto de 2025 la administración de Lee estimó el mercado de la K-culture en 206 billones de wones para 2023 y fijó una meta de 300 billones, unos 219 mil millones de dólares, para 2030. El 28 de mayo de 2026 el ministro Chae Hwi-young subió la meta a 400 billones después de redefinir el indicador para incluir las exportaciones de belleza, comida y moda.

El presupuesto tiene su propio debate. El ministerio de Cultura dispone de 7.85 billones de wones en 2026, 11.2% más que en 2025, con un rubro de contenidos que creció 27% hasta 1.617 billones, pero el gasto cultural total equivale a 1.32% del presupuesto nacional, frente a la promesa de Lee y del primer ministro Kim Min-seok de llevarlo a 2%. La propuesta de 2027 lo sube 20.4%, aunque el plan fiscal 2026-2030 lo mantiene en torno a 1.4% hasta 2030, último año del mandato de Lee, según el Seoul Economic Daily.

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¿Qué gana cada gobierno con el capítulo cultural del plan?

Visto desde el ministerio de Cultura coreano, el centro K-pop encaja en una estrategia en la que la canción abre el mercado y el producto entra detrás, y el nuevo indicador de K-culture ya suma como resultado cultural cada venta de cosméticos, comida o ropa en el extranjero. Lee lo dejó ver cuando habló de belleza y gastronomía en el mismo mensaje en el que habló de música, de modo que el centro funcionaría como un punto de promoción de la industria coreana dentro del mercado mexicano.

Del lado mexicano, la cuenta depende de lo que se firme después. Un memorando de entendimiento fija intenciones y no obligaciones exigibles como un tratado, y en los anuncios del 24 de septiembre no se informó sede, costo, fecha ni quién financiará el centro K-pop, como tampoco se presentó una cifra de inversión ni una meta de exportación para el Instituto de Cultura de México en Corea, que quedó en la misma categoría de posibilidad.

Con lo anunciado hasta ahora, los flujos van en una sola dirección: Corea aporta contenido y el aparato que lo vende, mientras que México aporta público, mercado de consumo y una plataforma industrial para las empresas coreanas que ya producen en el país. La diferencia está en los instrumentos, porque del lado coreano hay una ley de 1999, una agencia con oficinas en 25 países y un presupuesto sostenido por siete gobiernos, y del lado mexicano, por ahora, un instituto en análisis.

En Corea la cultura dejó de ser un rubro de gasto social y funciona como una rama de la política industrial, con metas de exportación, financiamiento y agencias de promoción, igual que los chips o los autos, y el Plan 2026-2030 es el primer documento bilateral en el que México aparece dentro de esa estrategia como mercado de destino.


Hechos clave

  • Sheinbaum y Lee Jae-myung adoptaron el Plan de Acción México-Corea 2026-2030 y 17 memorandos de entendimiento el 24 de septiembre de 2026.
  • El centro de cultura K-pop en México y el Instituto de Cultura de México en Corea quedaron en análisis, sin sede, costo ni fecha anunciados.
  • Corea exportó 14 mil 910 millones de dólares en contenidos en 2025, 5.9% más que en 2024, según la KOCCA.
  • La Ley Marco de Promoción de las Industrias Culturales de Corea data del 8 de febrero de 1999; la KOCCA se creó en 2009.
  • El gasto cultural coreano equivale a 1.32% del presupuesto nacional de 2026, frente a una meta prometida de 2%.
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